Montpellier

Montpellier no es la ciudad más bonita de Francia, aunque sí nos pareció un destino bastante interesante. Especialmente si tienes pensado visitar Nimes o Carcassonne, ciudades más turísticas y especiales. A diferencia de sus vecinas, Montpellier es una ciudad joven ya que sus orígenes se remontan a la Edad Media y no al periodo romano.

La ciudad cuenta con algunos atractivos interesantes. El principal es la Place de la Comédie, una de las plazas más bonitas de Francia. El edificio de la ópera es precioso y es el principal punto de reunión de los locales.

Sin embargo, la parte que más nos sorprendió de Montpellier fue l’Écusson. Es su centro histórico y tiene un montón de calles laberínticas preciosas llenas de edificios históricos. Es muy pintoresco.

Montpellier es una ciudad joven y con un gran ambiente. En parte, porque alberga una de las universidades más antiguas e históricas del país. En Montpellier llegan alumnos de varias partes del continente y eso se nota en el estilo de vida de la ciudad.

¡También tiene playa! Aunque no es ni mucho menos tan bonita como las de la Costa Azul o Cerdeña, no está mal para darse un buen chapuzón en los meses más calurosos. Se encuentra en Palavas, accesible en tranvía desde el centro de Montpellier.

La ciudad tiene su arco de triunfo. ¡Es realmente bonito y está inspirado en la puerta de Saint Denis de París. Incluso también un acueducto del siglo XVIII. Para verlo solo tienes que caminar por el paseo de Peyrou hasta el final.

La catedral de San Pedro de Montpellier es uno de los edificios más emblemáticos de esta ciudad. Como curiosidad, fue el único edificio religioso de la ciudad que sobrevivió a las guerras de religión durante la Reforma y Contrarreforma.

En fin, Montpellier no es de los grandes destinos turísticos de Francia, pero creemos que está bien conocerla si tienes pensado hacer una ruta por el sur del país.

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