Tallin

Tallin es la preciosa capital de Estonia y el principal destino turístico del país. Está muy cerca de Helsinki y una parada muy común entre los cruceros que recorren el Báltico. Su centro histórico medieval es una delicia para los ojos.

De hecho, es el centro histórico medieval mejor conservado del norte de Europa. Nos enamoró con sus calles adoquinadas, sus iglesias y miradores. Eso sí, debes tener en cuenta que Tallin es un destino muy popular, especialmente por cruceristas. Y eso es sinónimo de grandes grupos guiados por las calles. Aunque los edificios y monumentos estén allí, con tantas multitudes pierde parte de su encanto.

Así que nuestro mejor consejo es que intentes visitar Tallin muy pronto por la mañana o después del atardecer, cuando las calles del centro histórico están más tranquilas. ¡Seguro que no te arrepentirás de madrugar!

Por ese motivo recomendamos alojarse en Tallin, como mínimo, una noche. Ten en cuenta que muchos de los turistas que visitan la ciudad no llegan a dormir en Tallin. Primero, porque hay muchos que llegan en una excursión de un día desde Helsinki. Y segundo, porque los cruceristas duermen en el barco y no en hoteles. De este modo, si tienes la opción de dormir en Tallin, es la mejor opción.

Tallin es de esos destinos que no tiene muchos atractivos famosos, pero que te pasarías 20 días explorando sus calles. ¡Cada día descubres sitios nuevos!

La Plaza Raekoja es el corazón de Tallin. Nosotros nos pasaríamos años tomando una cerveza en alguna de sus terrazas observando las preciosas casas de mercaderes que la rodean.

En la ciudad también hay varios miradores. El de la iglesia de San Olaf es uno de los más conocidos, aunque hay otros gratuitos como los de Patkuli o Kohtuotsa. Estos dos últimos es mejor visitarlos durante el atardecer. Si tienes la suerte de que el cielo esté despejado, verás que adquiere unos colores preciosos.

En fin, Tallin es un destino que difícilmente te decepcionará. Eso sí, es muy importante que intentes evitar las multitudes, porque su centro histórico es pequeño y en algunos momentos puede resultar agobiante lidiar con los grandes grupos.

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