Las dos noches más surrealistas (y eso que cambiamos de hotel)

Acabamos de volver de Irlanda. Una isla (dos países) que nos han sorprendido muchísimo. Vinimos con expectativas muy altas. Nos encanta la naturaleza y pudimos disfrutar de paisajes tan espectaculares como los Acantilados de Moher o la Península de Dingle. Sin embargo, no nos esperábamos que las ciudades nos sorprendieran tan positivamente. Pero hablando de sorpresas, en este viaje nos han pasado dos cosas totalmente surrealistas e inéditas. Ambas graves, aunque una mucho más que la otra.

En Belfast pasamos dos noches casi sin dormir. Y estamos seguros que lo que nos pasó a nosotros solo le puede pasar a un 0,01% de la población 😂

Estábamos durmiendo tranquilamente The Flint, un hotel en el centro de la ciudad hasta que la alarma de incendio empezó a sonar. Eran las 2 de la madrugada, a esas horas era imposible que se tratase de un simulacro. Ambos, muy asustados, bajamos corriendo las escaleras. Cuando estábamos bajando a la recepción, vimos a dos chicas muy borrachas (descalzas y con un sujetador en la mano) que estaban gritando que se trataba de una falsa alarma. Acababan de romper deliberadamente el cristal y pulsaron el botón de emergencia.

El chico de la recepción, en vez de llamar a la policía y echarlas, estaba riendo con ellas en algunos momentos. Las chicas, avergonzadas ante las miradas de todos los huéspedes y riéndose de todos nosotros, se calzaron los zapatos y se fueron ante la mirada inútil del recepcionista. Y luego el chico nos confirmó que era una falsa alarma y que volviéramos a la habitación.

Al día siguiente el manager nos vino a pedir perdón personalmente a todos los huéspedes por la falta de profesionalidad. Nos dijo que no había visto nada igual en los 15 años que llevaba en el sector. Y es que en un hotel no solo importa que las camas sean cómodas y que las habitaciones estén limpias. Hay cosas mucho más importantes y en ese hotel no nos sentimos cómodos. No queremos pensar qué hubiese pasado si la situación se hubiese puesto violenta o ante una emergencia real.

Nos costó mucho dormir esa noche. Tuvimos el susto en el cuerpo durante bastante rato. Las pulsaciones pasaron de estar bajísimas al dormir a tope del susto en apenas segundos. Costó calmarse. Nunca nos habíamos encontrado en una situación así. El manager nos quiso compensar al día siguiente contratando una excursión por Belfast, asumiendo él los gastos. La rechazamos. Él no tenía que pagar por lo sucedido, sino las impresentables que cometieron esa gamberrada y se fueron de rositas.

Nuestra habitación en The Flint

Total, al día siguiente cambiamos de hotel. Nos alejamos bastante del centro, concretamente en el AC Hotel by Marriott Belfast. ¡Teníamos unas vistas preciosas al Museo del Titanic! Nos acostamos pronto porque la noche anterior no dormimos bien. Y de nuevo, cuando faltaban 10 minutos para las 2 de la madrugada volvió a sonar la alarma de incendios. No nos lo podíamos creer. Parecía una pesadilla. Increíble. En ese momento no pensamos que pudiera ser otra gamberrada. Pensamos que pasaba algo en serio. No podía ser tanta casualidad. Incluso bajamos descalzos para ir más deprisa.

A diferencia del otro hotel, cuando llegamos a la recepción ya había varios técnicos investigando. Nos pidieron evacuar el edificio. Y al cabo de unos segundos nos volvieron a decir que era una falsa alarma. Que un borracho se había quedado dormido con el agua de la ducha encendida y que una gran cantidad de vapor había hecho saltar la alarma.

Al volver a la habitación, con el susto otra vez en el cuerpo, investigamos. Y vimos que en Irlanda del Norte, más del 60% de alarmas de incendio resultan ser falsas. No sabemos si será la gamberrada del momento o algún challenge de moda. Lo que sí creemos es que beber alcohol de forma irresponsable hace mucho daño…

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2 comentarios

  1. A mí por suerte no me ha pasado nada tan grave como lo que os ha sucedido que vosotros. Pero en un viaje a Londres, en un hotel muy pijo de 4 estrellas, nos dieron las llaves de una habitación y al entrar estaba ocupada, menos mal que estaba vacía, porque el susto del ocupante podría haber sido tremendo. Nos dieron otra habitación y al volver de cenar no nos abrían las llaves, bajamos a recepción y nos dijeron que nos habíamos equivocado de habitación, nos remitían a la primera, le explicamos lo que nos había pasado y no nos creían, tuvo que comprobarlo. En fin toda una aventura para poder dormir en una habitación vacía

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